Una devastadora inundación repentina golpeó este miércoles varias zonas del norte de Nepal, cerca de la frontera con China, dejando al menos 157 personas muertas y cientos desaparecidas, entre ellas numerosos turistas extranjeros, según las últimas actualizaciones de las autoridades locales.
El desastre afectó especialmente al distrito de Rasuwa, en el corredor fronterizo con el Tíbet, así como otras zonas atravesadas por los ríos Bhotekoshi y Trishuli. La fuerza del agua arrasó viviendas, vehículos, carreteras, puentes e infraestructura energética.
Una de las localidades más afectadas fue Timure, cerca del paso fronterizo de Rasuwagadhi. De acuerdo con medios locales, una avalancha de hielo y rocas bloqueó el cauce de un afluente del río Bhotekoshi y posteriormente provocó una enorme crecida que avanzó río abajo.
El fenómeno ocurrió prácticamente sin aviso para algunas comunidades. Testimonios recogidos por medios locales describieron una enorme pared de agua que descendió desde las montañas y arrasó con construcciones y vehículos que se encontraban en la zona.
La emergencia también afectó a personas que se encontraban en Nepal por motivos turísticos o religiosos. El Nepal Tourism Board informó inicialmente de 384 viajeros desaparecidos, incluidos 291 ciudadanos extranjeros. Entre las nacionalidades reportadas figuran ciudadanos de India, Estados Unidos, Reino Unido, Australia y Canadá.
Las cifras continúan siendo verificadas debido a las dificultades para acceder a algunas de las zonas afectadas y a que todavía existen personas cuyo paradero no ha podido ser confirmado.
En el lado chino de la frontera, el distrito de Gyirong, en el Tíbet, también sufrió los efectos de los deslizamientos y la inundación. China confirmó tres fallecidos y reportó 265 personas desaparecidas en esa zona.
La magnitud de la destrucción ha complicado las labores de rescate. Numerosas carreteras y puentes quedaron destruidos o bloqueados por grandes cantidades de lodo, rocas y escombros, dificultando el acceso de los equipos de emergencia.
El Ejército de Nepal desplegó helicópteros y personal especializado para buscar a las personas desaparecidas y trasladar a quienes necesitan asistencia. Las autoridades también han pedido a la población mantenerse alejada de los ríos debido al riesgo de nuevas crecidas y deslizamientos.
La infraestructura energética también sufrió importantes daños. La Nepal Electricity Authority informó que alrededor de 430 megavatios de capacidad de generación, incluidos proyectos hidroeléctricos y solares, resultaron afectados por el desastre.
En un primer momento surgieron versiones que relacionaban la tragedia con un terremoto ocurrido en la región. Sin embargo, análisis posteriores del Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) indicaron que no se produjo un terremoto inmediatamente antes de la inundación. La hipótesis que ha cobrado fuerza es que una avalancha de hielo y rocas bloqueó un río y desencadenó la repentina liberación de agua.
Especialistas también han advertido sobre la posibilidad de una segunda inundación, debido a que parte del material continúa bloqueando el cauce aguas arriba. Esta situación mantiene en alerta a las comunidades ubicadas en los alrededores.
La tragedia ocurre durante la temporada de monzones, un periodo en el que Nepal y otros países del sur de Asia enfrentan regularmente inundaciones y deslizamientos. Sin embargo, la magnitud del desastre ha generado preocupación por la vulnerabilidad de las comunidades ubicadas en los valles montañosos del Himalaya.
La zona afectada también es importante para el turismo y las peregrinaciones. El corredor conecta Nepal con el Tíbet y es utilizado por viajeros que se dirigen hacia lugares de importancia religiosa como el monte Kailash. Entre los desaparecidos hay numerosos peregrinos y turistas que se encontraban realizando estos recorridos.
Mientras continúan las labores de búsqueda, las autoridades de Nepal y China trabajan para determinar el número definitivo de víctimas y localizar a las personas que siguen desaparecidas.
El desastre ha dejado comunidades enteras sin viviendas, electricidad ni vías de comunicación y se perfila como una de las emergencias naturales más graves que ha enfrentado Nepal en los últimos años.
Los equipos de rescate continuarán trabajando durante las próximas horas, aunque las condiciones del terreno y el riesgo de nuevos deslizamientos mantienen las operaciones bajo una situación de extrema dificultad.
Para más historias como esta sigue a: Más Latino
Fuentes:

