California se encuentra bajo alerta ante la posibilidad de que un potente fenómeno de El Niño provoque niveles excepcionalmente altos del mar y aumente el riesgo de inundaciones costeras durante los próximos meses.
El fenómeno climático ya se desarrolló en el Pacífico y los pronósticos indican que continuará fortaleciéndose durante el segundo semestre de 2026. La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) estima un 63 % de probabilidad de que El Niño alcance una intensidad muy fuerte entre noviembre de 2026 y enero de 2027.
El escenario genera preocupación particularmente en las comunidades costeras de California, donde la combinación de niveles elevados del océano, mareas altas, oleaje intenso y tormentas podría incrementar significativamente la posibilidad de inundaciones.
El océano ya muestra señales
Uno de los principales factores de preocupación es que las aguas frente a la costa occidental de Estados Unidos ya presentan niveles superiores a los habituales. Durante los fenómenos de El Niño, el calentamiento anómalo del Pacífico oriental puede elevar temporalmente el nivel del mar frente a California. Estudios estatales han documentado aumentos de entre 10 y 40 centímetros durante algunos episodios de El Niño.
La situación podría agravarse cuando coincidan estas condiciones con las llamadas mareas reales o king tides, fenómenos naturales en los que el nivel del mar alcanza valores especialmente altos.
Si además se presentan tormentas fuertes, las olas pueden empujar grandes cantidades de agua hacia la costa y provocar inundaciones en zonas que normalmente permanecen secas.
Expertos consultados recientemente advierten que el riesgo podría ser especialmente importante durante diciembre y enero, cuando se espera que las lluvias y las tormentas alcancen sus mayores niveles en algunas zonas de California.
El sur de California, entre las zonas de mayor preocupación
Los pronósticos meteorológicos apuntan a una temporada potencialmente más húmeda de lo normal en buena parte del estado.
Modelos climáticos recientes estiman una probabilidad superior al 90 % de precipitaciones por encima del promedio en la costa de California durante diciembre y febrero, mientras algunos escenarios contemplan entre un 40 % y un 70 % más de lluvia de lo habitual.
El sur del estado podría experimentar algunos de los efectos más importantes, aunque el impacto dependerá de la trayectoria de las tormentas, la intensidad del fenómeno y las condiciones locales.
La combinación de lluvias abundantes y un nivel del mar elevado puede generar lo que los especialistas consideran un riesgo compuesto de inundación: el agua procedente de las precipitaciones se encuentra con un océano que tiene menos capacidad para absorber el flujo de los ríos y sistemas de drenaje.
Más allá de las inundaciones
El riesgo no se limita al agua entrando en las comunidades costeras.
Las tormentas intensas también pueden provocar erosión de playas, daños en carreteras, infraestructura costera y viviendas, además de afectar ecosistemas que ya enfrentan los efectos del aumento del nivel del mar.
California ha vivido episodios similares durante anteriores fenómenos fuertes de El Niño. Los eventos de 1982-1983 y 1997-1998 estuvieron asociados con lluvias extraordinarias, inundaciones y una fuerte erosión de las costas del estado.
Sin embargo, los especialistas advierten que ningún fenómeno de El Niño es exactamente igual a otro. Por eso, la presencia del fenómeno no significa que necesariamente se repitan las condiciones de aquellos años.
Un invierno que podría ser excepcional
Las previsiones actuales han llevado a algunos científicos a hablar de un posible "Super El Niño", debido a la intensidad que podría alcanzar el fenómeno.
Los modelos indican que el evento podría situarse entre los más fuertes de las últimas décadas, aunque todavía existe incertidumbre sobre su evolución y sobre cómo se distribuirán exactamente las lluvias y tormentas.
NOAA ya confirmó la aparición de El Niño y señaló que las temperaturas de la superficie del mar podrían superar ampliamente los valores normales.
Para California, esto significa que los próximos meses serán importantes para evaluar la evolución del fenómeno y preparar a las comunidades más vulnerables.
Las autoridades y expertos recomiendan que las zonas costeras revisen sus sistemas de drenaje, planes de emergencia y medidas de protección frente a inundaciones antes de la llegada del periodo de mayor actividad.
La situación también representa una paradoja para el estado: las lluvias asociadas con El Niño podrían ayudar a aliviar algunas condiciones de sequía, pero al mismo tiempo generar inundaciones, deslizamientos y daños en infraestructura si las precipitaciones son demasiado intensas.
Por ahora, el fenómeno continúa fortaleciéndose en el Pacífico y los especialistas mantienen bajo vigilancia sus posibles efectos.
California tendrá así varios meses para prepararse ante un escenario que podría combinar lluvias intensas, mareas altas, oleaje potente y niveles del mar excepcionalmente elevados, especialmente durante el otoño y el invierno de 2026-2027.
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