La cantidad de personas que viven con diabetes tipo 1 podría aumentar un 29% a nivel mundial para 2049, según nuevas estimaciones elaboradas mediante un modelo epidemiológico internacional. La proyección plantea un desafío para los sistemas de salud, especialmente por la necesidad permanente de insulina y monitoreo de glucosa que tienen las personas con esta enfermedad.
De acuerdo con el modelo DIAMOND-T1D, desarrollado bajo el liderazgo del profesor Anders Green, del Steno Diabetes Center Odense, en Dinamarca, el número de personas que viven con diabetes tipo 1 pasaría de aproximadamente 9,4 millones en 2025 a 12,1 millones en 2049.
La investigación será presentada durante la reunión anual de la Asociación Europea para el Estudio de la Diabetes (EASD), prevista para septiembre en Milán, Italia.
También aumentarían los nuevos casos
El crecimiento proyectado no se limita al número total de personas que viven con la enfermedad.
El modelo calcula que los nuevos casos diagnosticados cada año pasarían de aproximadamente 530.000 en 2025 a 605.000 en 2049, lo que representa un incremento del 14%.
La diferencia entre ambas cifras es importante. Mientras el número de nuevos diagnósticos crecería 14%, la cantidad total de personas viviendo con diabetes tipo 1 aumentaría 29%. Esto refleja, entre otros factores, una mayor supervivencia de los pacientes gracias a la disponibilidad de insulina y a los avances en la atención médica.
La investigación también estima que las muertes por cualquier causa entre las personas con diabetes tipo 1 podrían pasar de 361.383 en 2025 a 537.621 en 2049.
¿Por qué podría aumentar la diabetes tipo 1?
La diabetes tipo 1 es una enfermedad autoinmune. Ocurre cuando el sistema inmunitario ataca las células del páncreas responsables de producir insulina.
A diferencia de la diabetes tipo 2, su aparición no puede atribuirse simplemente al consumo de azúcar, el sobrepeso o el sedentarismo.
Los investigadores señalan que factores genéticos y ambientales pueden contribuir al desarrollo de la enfermedad. También existe un tercer elemento que influye especialmente en las proyecciones: la capacidad de los sistemas sanitarios para detectar y registrar nuevos casos.
Esto ayuda a explicar por qué algunos países desarrollados aparecen entre los que tendrán importantes incrementos en el número de personas viviendo con diabetes tipo 1.
Estados Unidos podría superar los dos millones
Estados Unidos figura entre los países que experimentarían uno de los aumentos más importantes en términos absolutos.
El modelo estima que la cantidad de personas con diabetes tipo 1 en el país podría pasar de aproximadamente 1,49 millones en 2025 a 2,05 millones en 2049, un crecimiento cercano al 38%. Eso significaría alrededor de 562.000 personas adicionales viviendo con la enfermedad.
El Reino Unido también experimentaría un aumento significativo: las estimaciones pasan de unos 313.725 pacientes en 2025 a 420.551 en 2049, un incremento de aproximadamente un tercio.
Los investigadores consideran que en países como Estados Unidos, Reino Unido y Australia la combinación de predisposición genética, posibles factores ambientales y mejores tasas de detección puede contribuir a las cifras proyectadas.
Los países pobres enfrentan otro desafío
El panorama es diferente en las naciones de menores ingresos.
Aunque actualmente los países de ingresos altos y medios concentran buena parte de las personas que viven con diabetes tipo 1, el modelo anticipa mayores incrementos relativos en los países de bajos ingresos.
Un ejemplo es Tanzania. Allí, los nuevos casos anuales podrían pasar de aproximadamente 3.275 en 2025 a 6.177 en 2049, prácticamente el doble. El número total de personas viviendo con la enfermedad también podría duplicarse, de 19.101 a 39.673.
Este incremento no necesariamente significa que la enfermedad esté apareciendo de manera repentina en esas poblaciones. Parte del aumento proyectado está relacionado con una mejora en el acceso al diagnóstico, la insulina, los sistemas de monitoreo de glucosa y otros servicios médicos que permiten que los pacientes sobrevivan durante más tiempo.
La disponibilidad de insulina será clave
Uno de los elementos que diferencia este modelo de estimaciones anteriores es que DIAMOND-T1D incorpora la historia de disponibilidad de insulina en distintos países.
Los investigadores tomaron en cuenta cuándo comenzó a estar disponible la insulina en cada territorio, además de datos sobre incidencia, distribución de edades, supervivencia y mortalidad. El modelo fue validado utilizando registros poblacionales de Dinamarca y Escocia.
La incorporación de estos factores busca ofrecer una imagen más completa de la evolución de la diabetes tipo 1 durante las próximas décadas.
El reto, sin embargo, no será únicamente diagnosticar más casos.
Cada persona con diabetes tipo 1 necesita insulina para sobrevivir, además de controles periódicos de glucosa y seguimiento médico. Por eso, un aumento global de millones de pacientes implicará también una mayor demanda de medicamentos, dispositivos de monitoreo y profesionales especializados.
Una preocupación especial para los menores
La diabetes tipo 1 afecta a personas de diferentes edades, aunque una proporción importante de los nuevos casos ocurre en niños y jóvenes.
Según el modelo, el grupo de 0 a 19 años representó aproximadamente el 42% de los nuevos casos mundiales estimados en 2025.
La situación es especialmente relevante en países donde los sistemas sanitarios tienen dificultades para diagnosticar la enfermedad y garantizar un suministro constante de insulina.
La falta de tratamiento puede tener consecuencias graves, por lo que los investigadores destacan la necesidad de ampliar el acceso a medicamentos y atención médica de calidad, particularmente en regiones con menos recursos.
Un desafío que irá más allá de 2049
Las nuevas proyecciones no significan que necesariamente habrá 12,1 millones de personas con diabetes tipo 1 en 2049. Se trata de estimaciones basadas en un modelo que utiliza tendencias epidemiológicas, demográficas y sanitarias actuales.
Sin embargo, el escenario plantea una advertencia para los gobiernos y los sistemas de salud.
Si la tendencia se mantiene, el mundo tendrá que atender a millones de personas adicionales que necesitarán tratamiento de por vida, mientras las diferencias en el acceso a la insulina y al monitoreo de glucosa seguirán siendo uno de los principales obstáculos en los países de menores ingresos.
Los investigadores consideran que las cifras refuerzan la necesidad de mejorar los registros epidemiológicos, ampliar el diagnóstico y garantizar el acceso a tratamientos esenciales.
La diabetes tipo 1 seguirá siendo, de esta manera, un desafío sanitario mundial durante las próximas décadas, no solo por el número creciente de pacientes, sino por la necesidad de garantizar que puedan acceder de manera continua a los medicamentos y cuidados que necesitan para vivir.
Para más historias como esta sigue a: Más Latino
Fuentes:

