La deuda nacional de Estados Unidos superó los US$40 billones en agosto de 2026, un nuevo récord que vuelve a poner en el centro del debate la situación fiscal de la principal economía mundial.
El dato, reportado a partir de las cifras del Departamento del Tesoro, refleja el volumen acumulado de dinero que el Gobierno federal ha tomado prestado para financiar sus operaciones y cubrir la diferencia entre sus ingresos y sus gastos.
La deuda está compuesta por aproximadamente US$32,3 billones en deuda en manos del público y unos US$7,8 billones en obligaciones intragubernamentales, de acuerdo con los datos citados por Reuters.
El nuevo récord llega en un momento particularmente delicado para las finanzas estadounidenses. La Oficina de Presupuesto del Congreso, conocida como CBO, calcula que el déficit federal alcanzará aproximadamente US$1,9 billones durante el año fiscal 2026, equivalente a cerca del 5,8 % del Producto Interno Bruto.
El problema no se limita al tamaño de la deuda. Uno de los principales desafíos es el costo de mantenerla.
Los pagos de intereses sobre la deuda federal se han incrementado considerablemente debido al elevado volumen de endeudamiento y a las tasas de interés. El secretario del Tesoro, Scott Bessent, señaló esta semana que los pagos de intereses se acercan a US$1,2 billones durante el actual año fiscal.
Ese gasto compite cada vez más con otras prioridades del presupuesto federal. Los intereses ya superan el gasto destinado a Medicare y se han convertido en una de las mayores partidas del presupuesto federal, solo por detrás de la Seguridad Social.
La preocupación también se refleja en los mercados financieros. Los rendimientos de los bonos del Tesoro a largo plazo han aumentado, encareciendo el costo de financiación del Gobierno y, potencialmente, también el de préstamos para empresas y consumidores.
El rendimiento del bono del Tesoro estadounidense a 30 años llegó recientemente a niveles cercanos a los máximos registrados desde 2007, una situación que incrementa la presión sobre las finanzas públicas.
Ante este escenario, el Departamento del Tesoro anunció un aumento de sus operaciones de recompra de deuda a largo plazo. Las operaciones pasarán de aproximadamente US$2.000 millones a al menos US$4.000 millones por operación, una medida destinada a mejorar la liquidez del mercado y reducir algunas presiones sobre los bonos.
Sin embargo, especialistas y analistas advierten que estas operaciones no solucionan el problema estructural de la deuda. La recompra puede contribuir a estabilizar temporalmente el mercado, pero no elimina las causas del creciente endeudamiento.
La CBO también proyecta que la situación seguirá deteriorándose si no se producen cambios importantes en la política fiscal. Según sus estimaciones, la deuda federal en manos del público podría alcanzar alrededor del 120 % del PIB en 2036, frente al 101 % proyectado para 2026.
El debate enfrenta dos grandes caminos: reducir el gasto, aumentar los ingresos mediante impuestos o implementar una combinación de ambas estrategias.
La administración Trump ha defendido medidas destinadas a reducir gastos considerados innecesarios y ha señalado que busca avanzar hacia una consolidación fiscal. Al mismo tiempo, sus políticas tributarias y otros compromisos de gasto son observados por analistas debido a su posible impacto sobre el déficit.
El crecimiento de la deuda tampoco es un fenómeno exclusivo de una administración. El endeudamiento estadounidense se ha incrementado durante gobiernos republicanos y demócratas, con un fuerte salto durante la pandemia de COVID-19 y una posterior expansión vinculada a déficits persistentes.
Con la deuda por encima de los US$40 billones, el desafío para Washington ya no es solamente cuánto dinero debe el Gobierno, sino cuánto le costará continuar financiando ese endeudamiento.
La evolución de las tasas de interés, el déficit, el crecimiento económico y las decisiones del Congreso serán determinantes para establecer si Estados Unidos consigue estabilizar sus finanzas o continúa acumulando deuda a un ritmo cada vez mayor.
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