Con la agencia libre en marcha y el Draft de la NFL cada vez más cerca, los New England Patriots enfrentan uno de sus mayores desafíos de cara a la temporada 2026: reforzar su grupo de linebackers y pass rushers, una unidad que mostró inconsistencias a lo largo de 2025.
De acuerdo con el análisis del insider Tom E. Curran, la posición de EDGE —clave para presionar al mariscal rival y contener el juego terrestre— se perfila como una de las prioridades más urgentes del equipo, con una calificación de 4 sobre 5 en necesidades de mejora.
Rendimiento irregular pese a estadísticas sólidas
En términos generales, la defensa de los Patriots mostró números competitivos en 2025: terminó octava en yardas totales permitidas y sexta contra la carrera. Sin embargo, estas cifras contrastan con su bajo desempeño en situaciones críticas, como la defensa en zona roja, donde ocuparon el puesto 30, y en jugadas de gol, donde fueron los peores de la liga.
Medios como ESPN y NFL Network han destacado en sus análisis de temporada que los Patriots han tenido dificultades para mantener consistencia defensiva en momentos clave, particularmente en el cierre de partidos.
Puntos altos: liderazgo y producción individual
Entre los aspectos positivos, destacó la actuación de Robert Spillane, quien se consolidó como ancla defensiva. A pesar de registrar menos tackles que en temporadas anteriores con los Raiders, su impacto fue clave en la estructura del equipo. Según Pro Football Focus, fue clasificado entre los 15 mejores linebackers de la liga.
Christian Elliss también emergió como una pieza importante, con 94 tackles y destellos de gran nivel, aunque con cierta irregularidad en cobertura. Otros nombres como Jack Gibbens y Elijah Ponder aportaron profundidad, especialmente en momentos de rotación.
En el pass rush, K’Lavon Chaisson —quien ya no forma parte del equipo— tuvo impacto presionando al quarterback, aunque mostró debilidades contra la carrera. Por su parte, Harold Landry comenzó fuerte la temporada, pero una lesión limitó su rendimiento en la segunda mitad.
Caída defensiva en el tramo final
Uno de los mayores problemas fue la inconsistencia en la defensa terrestre. Tras un inicio sólido, el equipo permitió más de cinco yardas por acarreo en varios partidos durante la segunda mitad de la temporada.
Esta caída también evidenció problemas en el segundo nivel defensivo. De hecho, los principales tacklers en postemporada fueron jugadores de la secundaria, lo que refleja fallas estructurales en la línea de linebackers.
Cambios y contratos marcan el futuro
La llegada de Dre'Mont Jones —con un contrato de tres años y 36,5 millones de dólares— representa una apuesta importante para fortalecer el pass rush. Sin embargo, salidas como las de Chaisson y Jahlani Tavai, junto con la incertidumbre sobre otros jugadores, obligan al equipo a buscar refuerzos.
Jugadores como Elliss podrían recibir extensiones, mientras que otros contratos clave, como el de Landry, están en su último año, lo que añade presión a las decisiones de la directiva.
Prioridad alta de cara al Draft
Expertos coinciden en que los Patriots necesitarán sumar talento tanto en el borde defensivo como en el segundo nivel, ya sea mediante el Draft o nuevas incorporaciones en agencia libre.
Con una defensa que muestra bases sólidas pero carece de consistencia, los Patriots encaran una offseason clave para reconstruir una unidad que podría definir su competitividad en 2026.
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