El empresario colombiano y exfuncionario venezolano Alex Saab se declaró culpable este martes en una corte federal de Miami de conspiración para lavar dinero, en un giro que podría tener importantes consecuencias para las investigaciones estadounidenses sobre corrupción vinculada al gobierno venezolano.
Saab, de 54 años, había declarado inicialmente que no era culpable de los cargos. Durante la audiencia ante la jueza Kathleen M. Williams, confirmó su nueva posición y aceptó un acuerdo con la Fiscalía estadounidense. Los detalles completos del acuerdo no fueron revelados públicamente, pero contempla su cooperación con las autoridades.
El empresario enfrenta una pena máxima de 20 años de prisión por el cargo federal. Su sentencia definitiva está prevista para enero de 2027.
Un acuerdo que puede abrir nuevas investigaciones
Uno de los aspectos más relevantes del acuerdo es la cooperación de Saab con los investigadores estadounidenses. Las autoridades no han detallado públicamente qué información entregará ni qué personas podrían quedar involucradas.
Sin embargo, el caso podría convertirlo en un testigo relevante en investigaciones sobre funcionarios y redes financieras vinculadas al antiguo gobierno de Nicolás Maduro. La Fiscalía estadounidense también investiga a otros cuatro acusados cuyos nombres no han sido revelados.
El nuevo proceso está relacionado con un supuesto esquema de corrupción alrededor del programa CLAP, creado por el gobierno venezolano para distribuir alimentos subsidiados. Los fiscales sostienen que Saab y sus socios utilizaron empresas ficticias, documentación falsa y cuentas bancarias para mover y ocultar recursos obtenidos mediante contratos gubernamentales.
De aliado de Maduro a colaborador de EE.UU.
Saab fue durante años una figura cercana a Nicolás Maduro y llegó a ocupar el cargo de ministro de Industrias y Producción Nacional en Venezuela. En Estados Unidos ha sido descrito como un importante operador financiero del gobierno venezolano.
El empresario fue detenido en Cabo Verde en 2020 y extraditado posteriormente a Estados Unidos. En 2023 recuperó la libertad como parte de un intercambio de prisioneros negociado durante el gobierno de Joe Biden.
En 2026 volvió a quedar bajo custodia estadounidense después de ser deportado desde Venezuela. Su nuevo acuerdo de culpabilidad representa ahora un cambio significativo en su situación judicial y podría convertirlo en una pieza clave para futuras investigaciones.
Además, el caso adquiere especial relevancia porque Nicolás Maduro se encuentra actualmente bajo custodia estadounidense y enfrenta cargos criminales en Nueva York, lo que aumenta el interés de los fiscales por cualquier información que Saab pueda proporcionar sobre las operaciones financieras del antiguo gobierno venezolano.4
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