El aeropuerto LaGuardia de Nueva York enfrenta por segundo día consecutivo cancelaciones y retrasos tras el choque mortal entre un avión regional de Air Canada y un camión de bomberos en la pista. Las autoridades prevén interrupciones prolongadas mientras continúa la investigación.
El accidente ocurrió la noche del domingo, cuando el vuelo 8646, operado por Jazz Aviation y procedente de Montreal, colisionó con un vehículo de emergencia mientras aterrizaba. A bordo viajaban 72 pasajeros y cuatro tripulantes.
El impacto causó la muerte de los dos pilotos y dejó al menos 41 personas hospitalizadas, nueve de ellas con heridas graves. Según las autoridades, algunos pasajeros ya han sido dados de alta.
Investigación en curso y fallos bajo análisis
La Junta Nacional de Seguridad en el Transporte (NTSB) ha iniciado una investigación centrada en las comunicaciones entre el avión, la torre de control y los vehículos en pista. También se analizarán los datos de las cajas negras recuperadas.
El camión de bomberos había sido autorizado a entrar en la pista para atender otro incidente: un avión de United Airlines que había interrumpido su despegue por un problema de olor. Según los registros de audio, el controlador dio permiso al vehículo para cruzar, pero poco después intentó detenerlo sin éxito.
El incidente ocurrió durante el turno nocturno y en condiciones de visibilidad reducida, con niebla y viento moderado.
Expertos en seguridad aérea señalan que este tipo de accidentes suele responder a múltiples factores. Entre ellos, destacan la carga de trabajo de los controladores, que en algunos casos cubren simultáneamente funciones de torre y control en tierra.
Impacto operativo y debate sobre el sistema
El aeropuerto reabrió parcialmente la mañana del lunes, aunque con una sola pista operativa durante varias horas. Aun así, los efectos persisten: más de 600 vuelos fueron cancelados ese día, y nuevas interrupciones continúan.
La Administración Federal de Aviación (FAA) advirtió de retrasos generalizados, con cientos de vuelos afectados. Uno de los dos carriles principales no se espera que reabra completamente hasta el viernes.
El suceso ha reavivado el debate sobre la dotación de personal en el control aéreo. Aunque las autoridades aseguran que LaGuardia cuenta con niveles cercanos a los objetivos, reconocen que la formación de nuevos controladores puede tardar más de un año.
El accidente también se produce en un contexto de tensión en el sistema aeroportuario estadounidense. La falta de personal en los controles de seguridad, derivada del cierre parcial del gobierno, ha generado largas filas y operativa irregular en varios aeropuertos.
Líderes de Estados Unidos y Canadá han expresado sus condolencias y han pedido una investigación rápida y exhaustiva para esclarecer lo ocurrido.
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